Detrás del tiempo


“Eres el sentido del mundo y cuando aclaras tu sentido, iluminas la Tierra”
Silo

El mundo físico — los bosques, el mar, los ríos, los sistemas biológicos y cada una de sus células… — se nos presenta con estampas de mayor o menor belleza, pero sobre todo como un engranaje en el que cada elemento cumple una función, dando como resultado un maravilloso tejido en el que todo funciona.

Hay un elemento que no es tangible, pero es de ese mundo, el tiempo. Ahí está, un año, otro y otro. Un minuto, otro y otro… Todavía no me queda muy claro si es el tiempo el que pasa por las cosas o las cosas por el tiempo…

Todo lo que observamos es mecánico, poniendo un ejemplo infantil puedo decir que la nieve no elige convertirse en agua para bajar montaña abajo, llegar al mar, evaporarse, formar nubes y volver a caer. En los sistemas biológicos, las células no eligen hacer una función y entonces se ponen a trabajar, y así siguiendo con lo que hacen los animales.

Uno puede adoptar el papel de observador del medio, ver en las cosas y seres la mecánica y los ciclos dados por el tiempo, como si el mundo fuera una pantalla de televisión. Leyes que ensamblan perfectamente unos elementos con otros en un determinismo de millones de años. ¿Cómo es que uno, perteneciendo a ese medio, puede observar ese determinismo y además salirse de la mecánica?

La conciencia de nosotros mismos explica una parte, pero no dice nada sobre si somos mecánicos o no, ¿qué es lo que explica esto?

Si imaginamos el tiempo como una rueda y no como una línea, una y otra vez lo mismo, el ciclo girando, se puede atisbar lo que está detrás él.
Detrás de esta rueda, mucho más atrás, ni en el pasado ni en el futuro, sino detrás de ese telón ilusorio, donde parece no haber nada, hay algo que intenta abrirse paso.

En la historia humana y también en nuestra biografía, podemos observar la repetición constante y, si observamos detenidamente, podremos ver cómo la rueda pasa una y otra vez por la misma estación. Prácticamente nos pregunta “¿Qué eliges hoy?”. Las posibilidades son múltiples pero, una de ellas es la que produce cambio en toda persona e inspiración en todo pueblo. Cuando, a lo largo de la historia, el ser humano se inspiró, dejó abrirse paso a la vida y cambió el mundo.

¡¡La INTENCIÓN!! Eso es lo que un día hizo diana en el ser humano, esa es la cualidad de la que carece lo observado, esa es sin duda, la mayor hazaña de la evolución que cambió todo. Esa es la cualidad que no hace sino poner el mundo en manos de quien la disfruta. ¡El fenómeno de la intención se manifiesta a través del ser humano como no lo había visto antes!.

A Silo

Clara Dalmau