UNA COMUNIDAD DEL ESPÍRITU

Existe una comu­ni­dad del espí­ritu.
Únete a ella y siente el deleite
De cami­nar por la alga­ra­bía de la calle
Y ser dicha algarabía.

Bébete toda tu pasión
Y sé la des­honra. Cie­rra los ojos
Para ver con el otro ojo.

Abre las manos
Si quie­res que te abracen.

Sién­tate en este círculo.

Deja de com­por­tarte como un lobo y siente
Cómo te inunda el amor del pastor.

De noche, tu amado deam­bula.
No acep­tes consuelos.

Cie­rra la boca a todo ali­mento.
Sabo­rea la boca del amante en la tuya.

Vas gimiendo y diciendo: “Me ha dejado”.
Ven­drán veinte más.

Vacíate de preo­cu­pa­cio­nes.
¡Piensa en quién creó el pensamiento!

¿Por qué per­ma­ne­ces en la cár­cel
cuando la puerta está abierta de par en par?

Des­hazte de la maraña de pen­sa­mien­tos teme­ro­sos.
Vive en silencio.

Fluye y fluye en ondas de exis­ten­cia
En cons­tante expansión.

Rumi